DESCUBRIR LA CULTURA DEPENDE DE TI

CULTURA es palabra polisémica, difícil de concretar y definir. A pesar de esto, todo el mundo sabe apreciar cuando se carece de ella. Queremos entenderla como conjunto de saberes y conocimientos acumulados a lo largo del tiempo perteneciente a un grupo de personas; se transmite de generación en generación y permite el desarrollo y la formación de cada ser humano. Esas características o rasgos, conformados desde manifestaciones artísticas, historia, progreso hasta costumbres sociales, hábitos, celebraciones, gastronomía…, las podemos encontrar a cada paso que damos: en un camino, en una calle, en un parque, en una conversación, en un juego… En la actualidad, DESCUBRIR LA CULTURA DEPENDE DE TI, gracias a la contribución que han dejado nuestros ancestros en los núcleos poblacionales, tanto urbanos como rurales. Nada está escondido, todo está a la vista sólo hay que disfrutarlo y conocerlo aprovechándonos de la facilidad que nos brindan las nuevas tecnologías de adquirir conocimiento con un simple clic en un algún nuevo dispositivo. Este blog nos permitirá reflejar cómo indagamos en aspectos de la cultura cercana que mencionamos o gozamos pero sin conocerla en profundidad, mediante pequeñas pinceladas que nos han llamado la atención en un momento determinado.

 

LA CULTURA ESTÁ EN LA CALLE

En esta semana ya se están calentando motores para celebrar el 229º aniversario de la Gesta del 25 de julio, la victoria del General Gutiérrez frente al ataque de Horacio Nelson, con diferentes actividades en la Ciudad de Santa Cruz de Tenerife.

Poco es el patrimonio que conservamos de ese tiempo; sólo alguna batería, varios cañones, un ancla…Lo demás, desaparecido, aniquilado, destrozado o en pésimo estado. Ante esto, tenemos que recrear situaciones, investigar lo sucedido o, por ejemplo, crear novelas históricas sobre los acontecimientos acaecidos.

Qué fácil sería explicar in situ, recorriendo el castillo de la ciudad y no sobre recorridos virtuales creados con inteligencia artificial (IA); todavía no los he visto pero no dudo que se verán próximamente. Las historias que nos han unido y nos han configurado como pueblo se transmiten y no las olvidamos si las asociamos a hechos vivenciados desde la más tierna infancia. No es lo mismo que tu padre te explique la hazaña en un parque infantil, pasando por cada una de las actividades o, como se hacía antiguamente, subida a horcajadas en el cañón “Tigre” mirando al mar; que no te lleve nunca al museo subterráneo donde estuvo el castillo que defendía la ciudad porque no sabe, siquiera, de su existencia.

Y así es como se pierde, poco a poco, piedrita a piedrita, la esencia de la ciudad.

Porque Santa Cruz de Tenerife siempre ha tenido entidad propia aunque algunos hayan querido arrancársela con pequeños picoteos, como si fueran urracas desvalijando un gran tesoro. El motivo o la razón la desconozco y tampoco quiero ahondar para no experimentar una subida de tensión.

En esta ciudad se respira un ambiente de acogida independiente de cualquier ramalazo político que algunos quieren implantar. Durante años se ha priorizado la decisión y  resiliencia (palabra en boga que tenía que incluir a toda costa) de los ciudadanos frente a los mandatarios en el poder. Aunque hemos perdido mucho patrimonio a lo largo de los años conservamos algunos ejemplos que me gustaría destacar.

Como patrimonio intangible podríamos citar las “Fiestas de invierno”. Fiestas disfrazadas de carnaval o carnaval disfrazado de fiestas: durante años, prohibido en todo el país; vaya por Dios, menos en Santa Cruz. Debe ser uno de los motivos por lo que nos sentimos tan identificados con el carnaval.

En cuanto al patrimonio tangible hemos perdido tanto… que nos negamos a perder más. Cualquier legado cultural con reconocimiento por su valor histórico, estético, etnográfico, antropológico… se tiene que conservar. Ahora se defiende por cuestiones políticas que se debe cambiar el modo de interpretar el patrimonio y que no debemos limitarnos a conservar objetos ni a administrar equipamientos. La memoria no puede ir asociada a la destrucción porque se convierte en ignorancia. Considerar que el patrimonio cultural puede ser conflictivo es un mal planteamiento de origen, de base; sólo necesita conocimiento. Gracias a no emplear esas políticas se conservan hoy en Santa Cruz a la vista y disfrute de todos, entre otros elementos: el Templo Masónico, el escudo de la II República o el monumento a  "El Ángel de la Paz”.

                                                                                                Eladia Ráfer