LA
CULTURA ESTÁ EN LA CALLE
En esta semana ya se
están calentando motores para celebrar el 229º aniversario de la Gesta del 25
de julio, la victoria del General Gutiérrez frente al ataque de Horacio Nelson,
con diferentes actividades en la Ciudad de Santa Cruz de Tenerife.
Poco es el patrimonio
que conservamos de ese tiempo; sólo alguna batería, varios cañones, un ancla…Lo
demás, desaparecido, aniquilado, destrozado o en pésimo estado. Ante esto,
tenemos que recrear situaciones, investigar lo sucedido o, por ejemplo, crear
novelas históricas sobre los acontecimientos acaecidos.
Qué fácil sería
explicar in situ, recorriendo el castillo de la ciudad y no sobre recorridos
virtuales creados con inteligencia artificial (IA); todavía no los he visto pero
no dudo que se verán próximamente. Las historias que nos han unido y nos han
configurado como pueblo se transmiten y no las olvidamos si las asociamos a
hechos vivenciados desde la más tierna infancia. No es lo mismo que tu padre te
explique la hazaña en un parque infantil, pasando por cada una de las
actividades o, como se hacía antiguamente, subida a horcajadas en el cañón “Tigre”
mirando al mar; que no te lleve nunca al museo subterráneo donde estuvo el
castillo que defendía la ciudad porque no sabe, siquiera, de su existencia.
Y así es como se pierde,
poco a poco, piedrita a piedrita, la esencia de la ciudad.
Porque Santa Cruz de
Tenerife siempre ha tenido entidad propia aunque algunos hayan querido arrancársela
con pequeños picoteos, como si fueran urracas desvalijando un gran tesoro. El
motivo o la razón la desconozco y tampoco quiero ahondar para no experimentar
una subida de tensión.
En esta ciudad se
respira un ambiente de acogida independiente de cualquier ramalazo político que
algunos quieren implantar. Durante años se ha priorizado la decisión y resiliencia (palabra en boga que tenía que
incluir a toda costa) de los ciudadanos frente a los mandatarios en el poder.
Aunque hemos perdido mucho patrimonio a lo largo de los años conservamos algunos
ejemplos que me gustaría destacar.
Como patrimonio
intangible podríamos citar las “Fiestas de invierno”. Fiestas disfrazadas de
carnaval o carnaval disfrazado de fiestas: durante años, prohibido en todo el
país; vaya por Dios, menos en Santa Cruz. Debe ser uno de los motivos por lo
que nos sentimos tan identificados con el carnaval.
En cuanto al patrimonio tangible hemos perdido tanto… que nos negamos a perder más. Cualquier legado cultural con reconocimiento por su valor histórico, estético, etnográfico, antropológico… se tiene que conservar. Ahora se defiende por cuestiones políticas que se debe cambiar el modo de interpretar el patrimonio y que no debemos limitarnos a conservar objetos ni a administrar equipamientos. La memoria no puede ir asociada a la destrucción porque se convierte en ignorancia. Considerar que el patrimonio cultural puede ser conflictivo es un mal planteamiento de origen, de base; sólo necesita conocimiento. Gracias a no emplear esas políticas se conservan hoy en Santa Cruz a la vista y disfrute de todos, entre otros elementos: el Templo Masónico, el escudo de la II República o el monumento a "El Ángel de la Paz”.
Eladia Ráfer